La libertad de expresión y Charlie Hebdo

En mi familia tenemos un grupo en Whatsapp por donde hablamos de todo un poco y, obviamente, el tema de estos días ha sido la horrible matanza a periodistas del semanario satírico Charlie Hebdo, donde dos terroristas asesinaron a 11 personas. Al final, todos coincidimos en que había sido un atentado a la libertad de expresión.

Como periodista siento que veo este suceso con otros ojos. Si bien todo el mundo se manifestó en contra de lo sucedido, hubo personas que se preguntaron si era necesario ese tipo de humor y si había necesidad de provocar de esa manera.

Considero que con tan solo hacerse esa pregunta, se están censurando. Tampoco tienen que ser fervientes defensores de las caricaturas de Charlie Hebdo, pero no por eso los vas a callar o le vas a cerrar el medio de comunicación, y mucho menos quitarles la vida. La democracia es eso, libertad de elegir el periódico que quieres leer, el canal de TV que deseas ver, sintonizar la emisora radial de tu preferencia.

La religión no puede servir como arma mortal, ni puede ser excusa para asesinar. Los fanatismos le han hecho un daño inmenso a la humanidad y algunas sociedades se han sumergido en el miedo por ese tipo de acciones de unos cuantos que matan por “su Dios”.

Otro tema que entra a relucir tras estos lamentables hechos es la tolerancia. Pareciera que algunos solo la ponen en práctica ante las críticas a cosas que le son ajenas, pero esa misma calma no la demuestran cuando cuestionan  algo referente a sus creencias o maneras de pensar. Hay que ser tolerantes ante todo y ser capaces de poder discutir con el que no piensa igual de una manera calmada y educada. No hay nada más sabroso que el intercambio de opiniones con fundamento.

Vargas Llosa lo explica así: “no poder ejercer esa libertad de expresión que significa usar el humor de una manera irreverente y crítica significaría pura y simplemente la desaparición de la libertad de expresión, es decir, de uno de los pilares de lo que es la cultura de la libertad”.

Por otro lado, David Brooks, periodista de The New York Times, en un artículo titulado “Yo no soy Charlie Hebdo”, considera que la mayoría de los que colocaron la consigna “Yo soy Charlie Hebdo” en su Facebook u otra red social, son unos hipócritas, pues “no practican de verdad esa clase de humor deliberadamente ofensivo en la que está especializado ese periódico”. Brooks cierra diciendo que “tenemos que ser tolerantes con las voces ofensivas, aunque seamos selectivos desde el punto de vista social”.

Esa es la idea, que cada quien se manifieste a su manera. Que nadie nos silencie, que nadie nos limite. Expresarnos nos hace libres. 

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