La clave está en innovar

Hace poco terminé de leer el nuevo libro de Andrés Oppenheimer, “Crear o morir”, y, una vez más, el periodista argentino mete el dedo en la herida acerca de los retrasos de América Latina en temas como la educación y la innovación. Basta con leer algunas entrevistas que hizo, para sorprendernos acerca de lo que están haciendo otros países en busca de mejorar su calidad de vida.

Me sorprendieron muchas historias, pero lo que más me llamó la atención, en la mayoría de los entrevistados, es que mientras más fracasos tenían, más apoyo recibían al momento de mostrar algún nuevo proyecto. Al menos esa es una regla en Silicon Valley. Todo lo contrario sucede en Latinoamérica, donde comienzan a dudar de ti si fallas la primera vez. Existe poca tolerancia al fracaso. “¿Le hubieran perdonado a Steve Jobs fracasar en su primera etapa en Apple?”, se pregunta el autor, quien considera que en nuestros países la carrera de Jobs se hubiese acabado en ese momento.

La entrevista a Richard Branson, creador de la marca Virgin, fue una de las que más disfruté. Al empresario, cuando era joven, un profesor le dijo que terminaría millonario o en la cárcel. Y ya sabemos que preso no está. Fracasó en sus dos primeros emprendimientos y hoy tiene más de trescientas empresas. Otra historia interesante es la del guatemalteco Luis von Ahn, quien durante dos años estuvo trabajando en un programa gratuito para el estudio de idiomas y que llamó Duolingo. En diez semanas, un millón de personas descargaron la aplicación en sus celulares. Y así hay más relatos que demuestran que la clave está en innovar, en atreverse, en proponer un cambio.

Oppenheimer lamenta que en nuestro continente todos sueñen con ser el próximo Messi o el nuevo Neymar, en lugar de querer ser el próximo premio Nobel de Física, por ejemplo.  Cuando pase eso, comenzará el despegue definitivo de muchos países de la región. El mundo está cambiando y atrás se van quedando las políticas de naciones que se basan en sus recursos naturales para darle protagonismo a sus sistemas educativos, a los innovadores, a los científicos. Así lo señala el autor, quien al final del libro ofrece cinco interesantes claves de la innovación.

Es un libro que llena de esperanza a todos los que están ansiosos por crear, por emprender, por ofrecer algo diferente. Son páginas que invitan a un cambio a través de ejemplos reales de gente que creyó en sus ideas y las desarrolló. Sí, no todas fueron exitosas al principio, pero ellos siguieron intentándolo hasta lograr la meta. La terquedad, en muchos casos, es una buena compañera.

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