Mi primer Mundial: Río de Janeiro, una fiesta perpetua (VI)

Llegamos al aeropuerto de Río de Janeiro un sábado, como a la 1 de la mañana. Nos quedamos hasta el amanecer. Medio dormimos en el lobby del único hotel que se encontraba allí dentro. Querían cobrarnos poco más de 200 dólares por dormir en una sus habitaciones unas cuatro horas. Así que nos sentamos en sus muebles y dormimos para recuperar fuerzas. Cero dólares y nadie nos dijo nada. Seguir leyendo “Mi primer Mundial: Río de Janeiro, una fiesta perpetua (VI)”