Un taxista víctima de la Patria

Salgo de mi casa y me toca tomar un taxi. Sacó la mano y uno se detiene. Le digo adónde voy. Me pide 250 bs. Le rebajo 50. Vente, pues, me dice. Apenas me siento, el taxista recibe una llamada: “No, vale, esa vaina cambió. No sé cómo voy a hacer. Solo dan 80 números en la Duncan y hay que quedarse a dormir. No puedo ir con Keyber, tengo que ver dónde lo dejo. Voy a trabajar hasta al mediodía y luego me lanzo a la Duncan”. Seguir leyendo “Un taxista víctima de la Patria”